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Artículo escrito por Marcial Ortiz de Zevallos, publicado por Semana Económica

 

Para incrementar el número de extranjeros que nos visitan debemos mejorar mucho en los pilares claves de crecimiento como son la infraestructura, la seguridad jurídica, la seguridad ciudadana, el transporte público, la salud, la educación, entre muchas cosas más. Eso es esencial.

 

Sin embargo, hoy quiero proponer que a la par de lo dicho anteriormente, el desarrollo turístico debe acompañarse de otro factor. En nuestro país deben hacerse, deben construirse, así como se erigen en las más importantes ciudades del mundo, obras y espacios que compitan en las primeras ligas. Obras públicas icónicas que generen admiración mundial. Porque son esas obras, por su personalidad, las que inclusive son un destino en sí. Las que hacen el lugar donde se encuentran más atractivo, sobresaliente. Tanto así que generan un flujo turístico propio, gigantesco. No necesito dar muchos ejemplos de estas joyas del ingenio humano para ver qué tan importantes son en la industria turística y económica de un país. Basta con recordar las hechas hace siglos como Machu Picchu, el Coliseo Romano o la Muralla China. Y si no basta con ellas, podríamos nombrar también algunas modernas. Qué me dicen de la espectacular Biblioteca Vasconcelos en México o la Biblioteca de Stuttgart, qué me dicen del Parque Central de Nueva York o el Ibirapuera de Sao Paulo, qué me dicen de los museos, esculturas famosas, torres, relojes, cementerios, y muchas cosas más que fascinan y, que, por ser bellas, generan placer y causan admiración.

 

Lo que quiero decir es que llegó la hora de pensar en grande. Hace tiempo que no lo hacemos. Llegó la hora de ser más ambiciosos y construir un legado arquitectónico, escultural y artístico a la altura de los antiguos pueblos que nos precedieron. Debemos hacer obras de uso público que trasciendan, que cautiven la imaginación de los que viven y no viven en nuestro suelo. De esa manera no sólo se beneficiaría el Turismo, sino todos en general. Se generaría identidad, se generaría orgullo. ¿Por qué no? ¿Acaso no podemos? ¿Qué tienen los italianos, estadounidenses, franceses o alemanes que los peruanos no tengamos? ¿Acaso no podemos sobresalir? ¿Acaso no han nacido acá personas de importancia mundial? ¿Acaso no tenemos novelistas? ¿Científicos? ¿Artistas plásticos? ¿Músicos? ¿Cantantes? ¿Poetas? ¿No fue acaso Pedro Paulet nacido en Arequipa, un pionero en la Astronáutica según el mismo Von Braun? ¿No fue acaso Cesar Vallejo admirado por Picasso? ¿No fueron peruanos mandados desde Cusco los que construyeron el Qhapaq Ñan? Por supuesto que sí tenemos mentes de vanguardia, mentes que están trascendiendo y que han trascendido. Así como estamos orgullosos de nuestra comida, así como deberíamos estar orgullosos de ser la despensa del planeta con nuestra cantidad abrumadora de productos originarios, así como deberíamos sentirnos agradecidos de tener una cordillera que llena las fundiciones del mundo, y así como nuestros pesqueros hacen alarde de la riqueza de nuestro mar, así también deberíamos estar orgullosos de lo que creamos para el uso y disfrute público.

 

Desde mi humilde trinchera, como limeño, y de cara al bicentenario, me voy a atrever a plantear 6 proyectos para Lima que pueden resultar atractivos a mi modo de ver las cosas. Tal vez de esa forma el Turismo tanto interno como externo tome otra dimensión. He aquí algunas ideas para que se las imaginen. Para que en la mente de algunos se cocinen ideas que a la vez inspiren a otros más. Ojalá se sumen locuras y proyectos. Ojalá alguna nueva elucubración genial se pueda materializar para el bien y orgullo de todos. No todas las ideas que pongo son mías, obviamente, de algunos de los proyectos ya se ha hablado, pero los pongo porque me parecen importantes, y después de todo, no hay nada nuevo bajo el sol. Espero que esta publicación se convierta en un foro de ideas que como semillas den algún fruto.

 

La Explanada Armendáriz

Entre Barranco y Miraflores, frente al mar, hay una grieta, prácticamente un cañón que divide a ambos distritos. La bajada de Armendáriz. Al frente de esta, la gran y hermosa bahía de Lima. Envidia de cuanto extranjero pisa la ciudad. ¿Qué pasaría si techamos parte de este gran forado y hacemos un gran parque con vista al mar? Probablemente uno de los parques más grandes de Lima. Podrían haber explanadas, algunos cafés, restaurantes, una arena para conciertos, no lo sé. Yo creo que sería probablemente uno de los mayores atractivos de la capital. Qué placentero sería pasear por sus caminos mirando el tan especial ocaso con el que se nos ha sido bendecido. Con la vista que tendría se podría hacer algo de talla mundial sin lugar a dudas. Además, se podría unir a Barranco y Miraflores que hoy en día están divididos. Algunos plantean hacer un camino o puente entre ambos distritos, pero creo que se debe aprovechar ese espacio y hacer algo más ambicioso. Por favor, piensen en grande.

 

Las gorras del “Zanjón” o como los ingleses dirían “Lima Highway Caps”

Con el mismo espíritu de la Explanada Armendáriz se podría techar el “Zajón” en muchas de sus partes y así unir una vez más muchos espacios que con su construcción quedaron divididos. Se podrían hacer espacios públicos interesantísimos. Estas Highway Caps como se llaman en otras partes del mundo pueden ser diseñadas como grandes agentes integradores de personas. De vivencias. Se puede unir Surquillo y Miraflores a la altura del Mercado Modelo N°1 de Surquillo, La Victoria con El Cercado de Lima a la altura del Estadio Nacional y así podría ir planteando otras áreas. Creo que esto daría vida, seguridad y un espacio a los millones de peruanos que transitan por esas áreas. Mejoraría la calidad de vida de muchos.

 

La gran torre de Lima

En algún lugar de Lima debería haber un gran mirador hecho por el hombre. Una torre que rasque los cielos realmente, que deje ver la majestuosidad e imponencia de la ciudad a algunos cientos de metros sobre el suelo. ¿O acaso sólo deberían poder apreciar la ciudad desde lo alto los gallinazos y los que hacen parapente? Yo pienso que no. Nuestra ciudad, su litoral, y su extensión abrumadora son algo imponente. Debería existir una torre con restaurantes, mirador, museo, etc., etc. Esto inclusive podría ser una iniciativa público-privada si es que en algún lugar se puede encontrar un terreno idóneo.

 

Arte de gran formato en los espacios públicos

Se necesitan cientos de obras de arte buenas de gran formato alrededor de toda la ciudad. Obras que sean pensadas para el disfrute de todos, pensadas para mejorar los espacios públicos, para enriquecer las vivencias de todos. No obras salpicadas, irrelevantes, edificadas y asignadas a dedo. Necesitamos obras de artistas reconocidos, con conceptos creados por las mentes más brillantes de la ciudad, obras que trasciendan más allá de los gustos o amistades de tal o cual alcalde. Creo que debería existir un Plan consensuado para el Arte de la Ciudad. Una comisión que tenga metas, una visión, que tenga decisión. Con ello sin lugar a dudas Lima sería más atractiva, más admirada, más visitada también por extranjeros y nacionales.

 

El Gran Reloj de Lima

Para la Exposición Internacional de Lima de 1872 se creó el Parque de la Exposición. De hecho, Lima fue la segunda ciudad Latinoamericana en albergar este importante evento a nivel mundial. Se construyó lo que ahora es el Museo de Arte de Lima, un jardín botánico, un pabellón chino, un pabellón bizantino y otro morisco. También había una huaca, una laguna y un gran reloj. “El gran reloj de Lima”, diseñado por Pedro Ruiz Gallo, se instaló en una torre. Ya no está la torre ni el reloj. Qué tal si hacemos un reloj como lo hacen en otras ciudades. ¿Por qué no? Debería hacerse algo que sea inspirador y que obviamente no sea arbitrario. Después de todo, los relojes son una atracción para millones de personas que viajan para apreciarlos.

 

La Costa Verde

Como escribí anteriormente, antes de que comience a desmoronarse por partes y sucedieran los dos últimos derrumbes, es imperioso hacer algo con las paredes del Acantilado de la Costa Verde. No por estética en este caso, si no por un factor de seguridad. Como dicen los expertos, un derrumbe en cadena es eminente con un terremoto de gran magnitud. Yo creo que se puede hacer una mezcla de espacios públicos, edificios, museos, etc., pero la forma y estética es debatible. Lo que se haga debe hacerse convocando a las mentes más destacadas del campo de la arquitectura, urbanismo, arte y diseño. Un grupo interdisciplinario debe actuar y crear algo que rompa todos los termómetros de belleza que hay. La materia prima la tienen. La Costa Verde es un lienzo esperando un artista que lo pinte. Como dije antes, este balcón natural mirando a la inmensidad del Océano Pacífico no lo tiene nadie. Hay que aprovecharlo

 

 

 

 

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